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MarCanaria: cuando la palabra, la lealtad y el respeto valen más que un contrato

Hay contratos que pueden estar firmados, sellados y llenos de cláusulas. Pero, al final, existe algo que ningún documento puede garantizar completamente: la palabra de una persona.

En el mundo del marketing, de los artistas y de los negocios, esto tiene un valor enorme. Porque detrás de cada proyecto hay algo que no siempre aparece en un contrato: horas de trabajo, contactos, ideas, inversión, promoción, confianza y, sobre todo, una relación humana.

Cuando una agencia invierte durante meses tiempo y recursos para convertir a un artista o a un negocio en un caso de éxito, lo mínimo que espera no es solamente cumplir un contrato. Espera respeto, reconocimiento y lealtad.

Y precisamente de eso habla esta historia.

MarCanaria no quiere trabajar con cualquiera

MarCanaria nace con una idea muy concreta: hacer marketing de verdad.

No se trata únicamente de publicar una fotografía, conseguir algunas visitas o escribir un artículo. Se trata de acompañar un proyecto, invertir tiempo, crear oportunidades y trabajar para que una persona o una empresa pueda crecer.

Por eso, la filosofía de MarCanaria es sencilla:

La gente seria trabaja con gente seria.

Quien no entiende el valor de la palabra, quien olvida quién estuvo a su lado cuando todavía nadie miraba o quien pretende beneficiarse del trabajo de otros sin reconocerlo, no encaja en esta manera de entender el marketing.

Y quizá esa sea precisamente una de las diferencias entre hacer publicidad y hacer marketing de verdad.

Ivan Storm Opera: una historia diferente

En este contexto aparece Ivan Storm Opera, un artista que ha llegado a Canarias demostrando algo que para MarCanaria tiene todavía más valor que la fama: respeto y humanidad.

Ivan ha demostrado ser una persona humilde, cercana y agradecida.

Canta para la gente.

Y la gente responde.

A veces con una moneda, porque el artista también necesita vivir de su trabajo. Pero muchas veces recibe algo que no tiene precio: un aplauso sincero, una sonrisa, un abrazo o unas palabras de agradecimiento.

Eso también es arte.

Porque un artista no se mide únicamente por la cantidad de personas que lo conocen internacionalmente. Se mide por lo que consigue provocar cuando canta delante de alguien.

Ivan es Ivan

En algunos artículos se ha comparado a Ivan Storm Opera con Pavarotti.

La comparación puede resultar llamativa, pero hay algo que MarCanaria considera importante aclarar:

Ivan es Ivan.

Pavarotti fue una figura extraordinaria de la historia de la ópera. Ivan tiene su propio camino, su propia voz y su propia historia.

Ser menos famoso no significa ser menos artista.

La fama mundial puede tardar años, décadas o quizá nunca llegar. Pero eso no determina el valor de una persona ni la calidad de lo que hace.

Un artista puede ser desconocido para millones de personas y, sin embargo, tener más honor, más humildad y más respeto que alguien que aparece todos los días en los grandes medios.

Cuando los medios llegan después

Aquí aparece otra cuestión que MarCanaria considera importante contar.

Durante el crecimiento de Ivan en Canarias, diferentes medios de comunicación comenzaron a interesarse por su historia.

Pero desde la perspectiva de MarCanaria, existe una diferencia entre descubrir a un artista y aprovechar una historia que otros ya han trabajado.

Como fundador de MarCanaria, Luigi La Delfa sostiene que la agencia ha invertido tiempo, esfuerzo y recursos en promocionar a Ivan y en generar contenido alrededor de su trayectoria en Canarias.

Por eso resulta frustrante cuando determinados medios aparecen posteriormente y realizan publicaciones sin ponerse en contacto previamente con quienes han desarrollado y producido ese trabajo.

No se trata de decir que un periódico no pueda hablar de un artista.

Por supuesto que puede.

La cuestión es otra:

¿Dónde queda el respeto por el trabajo de quienes estuvieron antes?

Un ejemplo concreto

En uno de los artículos publicados por Atlántico Hoy el periodista explica que ya había escuchado a Ivan el año anterior, pero que finalmente el artículo sobre el artista apareció posteriormente.

Puede haber muchas razones detrás de una decisión editorial y no corresponde a MarCanaria juzgar cómo trabaja un periodista ni por qué un medio decide publicar una historia en un determinado momento.

Pero desde el punto de vista de quien ha trabajado durante meses con el artista, la situación plantea una reflexión.

Si alguien conoce a un artista, lo escucha y considera que su historia merece ser contada, ¿por qué la historia aparece cuando otros ya han realizado el trabajo de promoción?

Posteriormente, La Provincia también publicó contenido relacionado con Ivan, incluyendo imágenes o material audiovisual relacionado con una producción realizada por MarCanaria.

Y aquí aparece nuevamente la pregunta:

¿Es tan difícil llamar y preguntar?

No hablamos solamente de exclusividad

Si MarCanaria gestiona actualmente la promoción y representación comercial de Ivan en Canarias, existe un valor añadido en esa relación.

La agencia considera un honor poder trabajar con un artista profesional y mantener una colaboración basada en la confianza.

Quien quiera contratar a Ivan para cantar o crear contenido con él puede hacerlo mediante la correspondiente colaboración y contribución profesional.

Pero para MarCanaria la cuestión va mucho más allá del dinero.

Es una cuestión de respeto por el trabajo realizado.

Porque si una persona ha invertido meses de su vida en impulsar a un artista, resulta lógico esperar que terceros no intenten saltarse ese trabajo simplemente porque el artista empieza a tener visibilidad.

Ivan respondió con un gesto

Y quizá uno de los detalles más importantes de toda esta historia sea algo muy sencillo.

Ivan envió a MarCanaria un vídeo en el que menciona el nombre de la agencia durante unos segundos.

Puede parecer un gesto pequeño.

Para quien está acostumbrado a medirlo todo en dinero, quizá no signifique demasiado.

Para MarCanaria significa mucho.

Porque demuestra que Ivan entiende quién ha estado trabajando a su lado.

Eso es lealtad.

Eso es memoria.

Eso es tener palabra.

MarCanaria también sabe decir que no

Durante este proceso, MarCanaria afirma haber rechazado propuestas de diferentes medios y televisiones que querían realizar contenido con Ivan sin establecer previamente una colaboración adecuada con la agencia.

La decisión puede parecer arriesgada.

Pero forma parte de una filosofía.

MarCanaria prefiere decir no antes que aceptar cualquier oportunidad simplemente porque tenga el nombre de una televisión detrás.

También existe una razón práctica para exigir que las comunicaciones importantes se realicen mediante canales oficiales.

Cuando una televisión, un periódico o una empresa quiere colaborar, lo correcto es identificarse, utilizar un correo profesional y dejar constancia de lo acordado.

No por desconfianza.

Por profesionalidad.

Porque cuando todo queda documentado, nadie necesita discutir posteriormente quién dijo qué.

Después de casi 20 años, algunas cosas se aprenden

Luigi La Delfa, fundador de MarCanaria, lleva muchos años trabajando en este mundo.

Y una de las cosas que se aprende con el tiempo es que no todo el mundo trabaja de la misma manera.

Hay personas que llegan cuando todavía no hay resultados y ayudan a construir.

Hay otras que aparecen cuando el resultado ya existe.

Y hay quienes, una vez que ven el éxito, intentan pasar directamente por encima de quienes hicieron posible que ese éxito comenzara.

Para MarCanaria, esa no es la manera de hacer negocios.

Una mano puede valer más que un contrato

Un contrato puede proteger una relación comercial.

Pero una persona seria protege su palabra incluso cuando nadie la obliga.

Por eso, para MarCanaria, una mano estrechada, una mirada a los ojos y un compromiso cumplido pueden tener un valor superior a muchas páginas de contrato.

La ley establece derechos y obligaciones. Los contratos establecen condiciones.

Pero la lealtad pertenece a otro terreno.

Y cuando existe dinero de por medio, siempre habrá quien intente encontrar la manera de interpretar una situación a su favor.

Por eso la transparencia y la palabra siguen teniendo valor.

Esta no es solamente la historia de Ivan

Esta historia tampoco pretende presentarse únicamente como una defensa de un artista.

Es una reflexión sobre el mundo en el que vivimos.

Sobre las personas que ayudan a otras cuando todavía no son conocidas.

Sobre quienes invierten tiempo sin saber si algún día llegará el resultado.

Sobre quienes permanecen al lado de un proyecto cuando todavía nadie está mirando.

Y también sobre quienes aparecen después, cuando el trabajo ya está hecho.

MarCanaria quiere posicionarse claramente en ese debate:

la agencia quiere trabajar con personas serias.

Personas que recuerden quién estuvo allí.

Personas que valoren el trabajo ajeno.

Personas que sepan decir gracias.

Personas que entiendan que el éxito de uno no tiene por qué construirse sobre el perjuicio de otro.

Ivan Storm Opera ha llegado a Canarias

Y quizá lo más bonito de esta historia sea que, en medio de contratos, medios de comunicación, redes sociales, negociaciones y estrategias de marketing, todavía exista algo mucho más sencillo.

Un hombre cantando.

Una persona escuchándolo.

Un aplauso.

Una moneda.

Un abrazo.

Una sonrisa.

Y un artista que, a pesar de empezar a recibir atención, continúa demostrando humildad y respeto hacia las personas que han estado a su lado.

Para MarCanaria, eso también es éxito.

Porque el verdadero marketing no consiste solamente en hacer famoso a alguien.

Consiste en crear valor, generar oportunidades y construir relaciones que puedan sobrevivir al éxito.

Y si algo ha demostrado Ivan Storm Opera en Canarias, según la experiencia de MarCanaria, es que todavía existen personas que entienden el significado de la palabra lealtad.

Por eso MarCanaria seguirá apostando por el verdadero marketing.

Por la gente seria.

Por los artistas que respetan.

Por los proyectos que se construyen desde abajo.

Y por una idea que parece sencilla, pero que en este mundo tiene cada vez más valor:

una mano puede valer más que un contrato.